“Lo que te choca, te checa”- Daniela Medina

¿Te ha pasado alguna vez, que te cae mal una persona, aún sin conocerla? ¿Sientes que hay algo en ella que te mueve, pero no sabes qué es y tu mente no para de emitir juicios sobre ella? Hoy, en este artículo, profundizaremos un poco más sobre las facetas de la proyección. Específicamente de la envidia y cómo usarla como una herramienta útil para crecer y conocernos a nosotros.

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Ya nos decía Carl G. Jung, que los seres humanos tenemos la tendencia a deshacernos de todo lo que no conocemos, y principalmente de lo que no queremos conocer de nosotros mismos, adjudicándoselo a alguien más. Siendo la culpa el efecto de una mente separada.

Hay algunas razones, sobre el hecho de que un comportamiento o rasgo de personalidad que ves en otros te moleste. Y es debido a que tú también lo tienes. Esto se debe a que seguramente no lo has reconocido en ti mismo. El otro te muestra esa parte de ti que no quieres ver. De aquí nace, esa famosa frase, con la que titulé este artículo: “Lo que te choca, te checa”.

Otra razón, un poco más profunda, es cuando ese comportamiento, o rasgo de personalidad “re-activa” las heridas de tu vida que no has sanado aún. Por ejemplo: si creciste en un ambiente donde acostumbraban a faltarse el respeto de manera pasiva con sarcasmos, ridiculización o avergonzándote, muy probablemente sentirás un especial rechazo por las personas sarcásticas.

El reto de estar en esa posición, es darte cuenta si no has desarrollado también ese tipo de comportamiento. Y si fuera así, eso explicaría la poderosa razón por la cuál te molesta.

Y la tercera razón, muy importante, es que ¡nos da envidia! La razón por la que envidiamos, y por lo tanto rechazamos o criticamos a alguien es muy clara. Esa persona tiene algo que nosotros no poseemos. Belleza, dinero, inteligencia, éxito, una buena relación, etc. Algún aspecto material o superficial.

En otro nivel, la envidia está encubierta por algún rasgo de personalidad o comportamiento que juzgamos como “malo” en el otro. Y en estos casos no resulta tan claro poder identificarlo. Por ejemplo, el otro día una persona me dijo que le molestaba sobremanera la actitud de una mujer que tenía enfrente porque no dejaba de hablar todo el tiempo. La parte más importante de este punto, es lograr identificar lo que estamos proyectando afuera.

Cualquiera podría decir, que la señora que hablaba mucho, no daba espacio a otros para expresarse, y así poder justificar nuestro enojo con ella. Pero el hecho que en verdad envidiamos detrás de esa persona que acaparó la conversación, es que ella expresó con palabras lo que nosotros callamos. Es decir, ella se atrevió a decir lo que piensa, y nosotros no.

Movámonos más profundo. ¿Cuántas veces nos hemos reprimido y regresado las palabras de la boca por que pensamos que lo que íbamos a decir no es lo suficientemente correcto, a la altura, o no será valorado? Incluso con nuestra pareja, hijos, o jefes, ¿cuántas veces nos reprimimos por expresar algo que es importante para nosotros, y no lo hicimos?

Y mejor aún, ¿cuándo nos damos el tiempo para mantener una conversación con nosotros mismos?, ¿cuándo nos hablamos? ¿cuándo nos damos amor a través de nuestra propia escucha interna?, ¿cuándo nos damos el tiempo de conectar con nuestra divinidad?

Esta es la respuesta a la proyección. Lo que no nos damos a nosotros mismos, lo veremos en el espejo del otro. Solo para recordarnos nuestro regreso a la conciencia a través del filtro del amor propio.

Si te chocan los impuntuales, es por que en algún grado tienes el sentido del deber muy alto, y los impuntuales se dan el permiso de tomarse la vida relajadamente. Recuerda que cuando el sentido del deber se pasa los límites de lo sano, se vuelve enfermizo y afecta la vida. Y tal vez, tú no te permites ser flexible.

Otro ejemplo, muy común, es si rechazas a una persona agresiva, seguramente tú no deseas ser agresivo, pero a un nivel más profundo, te da envidia por que se atreve a decir lo que piensa, y tú no.

Si te molestan las personas conchudas y dependientes (víctimas), tal vez sea por que a ellos se les da tan fácil: pedir y recibir, y a ti te cuesta mucho trabajo.

Si te molestan las personas demasiado “alegres”, de esas que se dan el permiso de hacer lo que quieren, lo que te molesta detrás de ese comportamiento, es la libertad. Muchas veces como mujeres tenemos que reprimirnos para cuidar la imagen.

Así de claro encontrarás la respuesta en cada caso en el que sientas envidia.

Podemos aprovechar la envidia que sentimos como una oportunidad y verla como una mensajera del alma, quien nos dice los aspectos de nuestra vida que necesitamos trabajar y trascender.

Venimos a aprender y a ser felices. Paradójicamente el camino hacia allá, es a través de los regalos oscuros que nos ofrecen los otros.

Namaste.
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Daniela Medina. 

Life Coach del Proceso MMK Coaching de Alejandra Llamas.
Facilitadora Ontológica que te acompañará en tu camino hacia la conquista de tu Paz Interior y Niveles de Conciencia.

Si deseas profundizar y trabajar este aspecto de ti, por medio de sesiones de coaching ontológico, estoy a tus órdenes en twitter: @danilifecoach o por e-mail: damego21@hotmail.com

 

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